



Hay días en los que despierto con ganas de golpear, de ser violento, con la Ira encendida dentro de mí. Son esos días en que duermo mal y en lugar de despertar cansado tengo una energía rebosante que quema mis venas.
Todo se ve bajo una cortina roja, mi corazón se acelera y mis pupilas se dilatan esperando el combate. Estoy en un estado permanente de alerta ante cualquier peligro que vendrá, preparado para cualquier situación que ponga en peligro mi vida.
Sin embargo, no existen peligros que requieran esa preparación, tomo el metro a una cuadra de mi casa, es cierto, el metro siempre está lleno y siempre te empujan y te aprietan, pero no es lo suficiente grave como para arrancarle los ojos a alguien o quebrar su traquea con las manos mientras intentas reventarle vejiga de una patada o en su defecto causarle alguna lesión que quedará de manera permanentemente.
Ahora me cuesta ser violento, antes me costaba dejar de serlo, si me enfrascaba en una pelea no me detenía hasta que veía a mi contendor sin posibilidades de volver a cargar contra mi. Ahora soy más permisivo, dejo que me empujen de vez en cuando y acepto también una que otra afrenta más directa. Prefiero no golpear por que sé que quizás no pueda parar y también sé que peleo muy bien, una mezcla de buenos reflejos y una musculatura delgada y elástica. La fuerza es la aceleración por la masa, y aunque mi pasa ronda los 70 kilos, mi aceleración es muy buena, además de saber donde y como golpear.
Y si por casualidad todo aquello me fallara, tomaría lo que tenga más a mano para llevar mi victoria a cabo.
Como decía hace un rato, ahora evado y evito pelear, no me hace falta demostrarme ante nada.
Aún cuando la Ira ronda dentro de mi, escucho algo que baje los latidos de mi corazón. Black out de Muse quizás, o algo similar.
Ahora busco que me INSPIRA. Es una tarea larga.
PD: La proxima será especial.

El enemigo del amor es la crítica al otro. Si alguien te critica es porque no te ama. Hay que aceptar al otro tal como es. Ahora bien, criticar es una cosa y el juicio objetivo es otra. Enjuiciar es malo, pero saber qué le sucede a los demás es bueno. Hay que decir al otro: «Yo no te critico porque te quiero, pero veo tus límites y me gustaría hacerte consciente de ellos para que tú hagas lo que quieras». Eso no es crítica.
Comienzo con ésta entrevista a Alejandro Jodorowsky en su Libro la Psicomagia.
Cuantas veces caemos todos en la crítica subjetiva, en lugar de hacer un juicio objetivo.
¿Cuántas heridas causamos haciendo críticas?
Que al final quieren decir, no me gustas, no te amo, no eres como yo quiero.
¿Cuales son los límites de cada uno para decírselos de manera objetiva?
Es algo difícil, quizás demasiado difícil, que viene dado solo por el crecimiento personal que no todos alcanzan, por que ha muchos les acomoda ser como son, sienten sus necesidades básicas satisfechas. ¿Para qué cambiar? Si tengo todo cuanto necesito y no ven la mierda en que están sumidos.
Se me viene a la cabeza la alegoría de la caverna.
No sé como ser objetivo, tendría que ver más allá de mi y a veces me siento muy sumido en mi como para serlo, lo más cercano que he podido es decir “Comprendo tus razones, pero no estoy de acuerdo”
Eso es quizás lo más objetivo que puedo ser, buscar la racionalidad en los actos, aquél equilibrio de Nash que se encuentra en la teoría de Juegos, pero incluso el equilibrio de Nash tiene sus errores, sus acepciones.
El que a mi no me gusta como actúen a veces no quiere decir que esté malo que actúen de esa manera, es parte de respetar la libertad del otro.
Eso es creo el amor, respetar al otro, quizás su libertad y su forma de pensar, compartir sus experiencias, sus puntos de vista enriqueciéndose ambos.
No controlándose e imponiendo, sin embargo, ¿Cuántas veces caí en ello?
¿Cuantas veces intenté imponer mi forma de pensar por sobre los demás?
No puedo disculparme debido a la Manía depresiva, pero en parte tiene que ver.
Cuando tengo un episodio maníaco creo que sé más que otras personas y, por consiguiente, lanzo las palabras como si fueran cuchillos tanto a mis amigos como a mi familia. — Mind Race — Libro para Bipolares.
No es solo pensar que sabes más que los demás, es saber que sabes más, que tus ideas son más claras, que ves más allá de lo que ellos jamás podrán llegar a soñar. Tienes un cerebro que trabaja 100% para ti. Hilvanas las ideas con una velocidad de vértigo. Hay cosas tan obvias para ti que los demás se demoran tanto en encontrar, cuando las encuentran.
Te sientes la evolución del hombre entre primates. ¿Cómo podrías no caer en la tentación de imponer tus puntos de vistas así? Sabiendo que son los mejores, no solo para ti, sino que para ellos también. Tú sabes lo que necesitan, mejor que ellos mismos.
Bajo ese pensamiento se hace difícil ser tolerante, quieres ayudarlos y darles lo mejor, pero se empecinan en llevarte la contraria, son tan estúpidos que casi da rabia, sino fuera por la lastima que te provocan sus patéticas vidas con problemas tan cotidianos.
Tu aspiras a algo más grande, la Trascendencia.
Respiras profundo y tratas de ayudarles, pero insisten en no hacer lo que tu consideras correcto para ellos, entonces llega la Ira y comprendes por qué existen los dictadores en cada época de la historia del hombre, ellos eran quizás personas visionarias como tú que tuvieron que cargar y lidiar con las mismas gente ignorante que te rodea.
Entonces comienzas tu terapia, en algún momento llegas al límite. Comienzan los medicamentos y por primera vez te preguntas.
¿Y si quizás, solo quizás yo estaba equivocado?
Todo lo que pensaste era logico, razonable, pero diste una vuelta de más, una conclusión sobre un hecho que podría haber sido muchas cosas y pensaste en él solo en una y tu cadena de razonamiento te llevó a la mierda.
No existían conspiraciones en tu contra. No existían opositores.
Solo personas tremendamente heridas por tu culpa.
Tu culpa, tu culpa, tu gran culpa.
